La magia siempre había sido algo que me había llamado la atención, por ello, desde bien pequeño me interesé en su estudio en la medida que me lo permitían mis quehaceres diarios.
El dominio del agua era lo que había podido aprender tras largos años de aprendizaje y pese a lo poco espectacular que pareciese, en mis labores diarias me servía para poder materializar agua en la estación seca.
Mi vida pasaba tranquila y pausadamente hasta hace escasamente unos días, ya que de improviso y sin que nada pudiera hacerme sospechar llego a casa una misiva en la cual se me citaba para desarrolla una misión que decidiría el futuro de la Tierra Media.
Un sentimiento de incredulidad y a la vez de emoción me embargó, ya que un mago inexperto como yo, aunque diestro en el manejo de la lanza, era requerido para una misión en teoría tan importante.
Aun alterado informé a mis padres de mi intención de partir en busca de aventuras, a lo que ellos no dudaron en transmitirme su sentimiento de confianza en mis capacidades y su temor por los peligros que podrían presentarse en mi viaje. Mamá me preparo las viandas necesarias para poder partir a la cita que tendría lugar en la posada del "Poney Pisador" de un poblado cercano "Bree", y algo de ropa de abrigo, ya que el cielo amenazaba nieve.
Al día siguiente partí ilusionado y emocionado en pos de mi futuro y de las aventuras que podrían presentarse en esta nueva senda que acababa de iniciar.
A la llegada al la posada del "Poney Pisador" encontré a otro par de aventureros que habían sido citados, uno de ellos con un aspecto desconcertante, alto, grande, robusto, ataviado con una armadura negra, no me dio demasiada confianza, mas bien una sensación de temor fue lo que me transmitía, junto a él, uno que bien podría ser un labrador como yo, su aspecto para nada amenazador me tranquilizo un poco mientras esperábamos que llegara quien nos había citado.Tras unos instantes, llego una chica llamada Marta, tras de ella un Enano (posteriormente descubrí que era una enana, ni tan siquiera sabía de su existencia) con un aspecto de haber pasado mil y una batallas por el filo de su hacha. Ella representaba a quién nos había citado y paso a presentarnos al enano y a los compañeros que teníamos a nuestro lado, también nos comentó que debía de haber llegado alguien más, pero aun no había acudido a la cita.
Marta nos relato el motivo de nuestra reunión y como deberíamos de cumplir una serie de gestas para probar que estábamos preparados para la misión principal que deberíamos de cumplir, la cual cambiaría el curso de la historia en la Tierra Media. En el desarrollo de estas gestas iríamos escoltados en cierta manera por la Enana, que se aseguraría de ayudarnos en todo lo posible.
De entre las misiones que debíamos de realizar, tras debatirlo entre lo que habíamos allí reunidos elegimos la que en principio parecía mas llevadera, ya que consistía en descubrir al malhechor que andaba asesinando los cerdos de una viejecita llamada "Birgit" en un pueblo cercano al muro de los muertos. De este modo quedamos al amanecer en la puerta de la taberna para iniciar nuestra primera aventura.
La mañana llego pronto y casi sin dormir partí en busca de los que serian mis compañeros de viaje tras despedirme de mis padres, que con una mirada mezcla de ilusión y tristeza veían partir a un niño que tenia la intención de volver convertido en todo un hombre.
El viaje resulto ser bastante tranquilo y pese a lo incomodo en principio que era el viajar con unos completos desconocidos, disfrute cada instante como algo único y especial. Las provisiones que había cogido para esta primera odisea no duraron mucho en mi mochila, obligándome a buscar entre las matas y zarzas del camino algún sucedáneo que pudiera saciar los retortijones que profería mi estomago. Una parada en un pueblo a mitad de camino aplaco la impaciencia de mi estomago y a su vez nos valió para informarnos algo mas sobre la actividad de la zona. Nos comentaron como habían oído algo relativo a unos bandidos que actuaban por la zona, pero por desgracia no sabían nada en relación a la misión que nos llevaba por aquellos lares.
Reemprendimos el camino y en escasas jornadas llegamos al pueblo donde el misterio de la muerte de los cerdos urgía por desvelado. Al mismo entrar observamos unos viejos establos abandonados, unos almacenes en los que se veía actividad comercial y algún que otro habitante deambulando por lo que era la calle principal de aquella localidad.
Antes de buscar la granja intentamos hablar con los pueblerinos que regentaban el almacén de la entrada para así conocer de antemano algo mas de las situación. La información que pudieron facilitarnos confirmaban los hechos que nos habían narrado, La vieja Birgit poseía una granja de cerdos, y por lo que nos confirmaron habían ido muriendo en pasadas fechas. También cotillearon con nosotros como no era demasiado apreciada en el pueblo y como todos sospechaban de que guardaba en los dominios de su granja una inmensa fortuna, que mas de uno anhelaba.
Una vez llegamos a la casa fuimos recibidos por una viejecita hipernerviosa que
con un incansable gesticular de manos y una voz afable y a la vez un poco estridente, nos invito a pasar tras explicarle quien eramos.Una vez acomodados en la acogedora y a la vez desordenada vivienda, la viejecita se dispuso a narrar, previo ofrecimiento de pastas y varias delicias culinarias, las cuitas que turbaban su descanso, ya que desde hace un tiempo sus cerdos habían ido enfermando y muriendo en circunstancias estrañas, por lo que parecía ser un envenenamiento.
Una vez conocidos los antecedentes se dispusieron a investigar en las pocilgas, donde encontraron al capataz que se encargaba de cuidar, criar y vigilar a la piara. Este les narro como los cerdos habían aparecido con la lengua azul muertos de un día para otro, como en el pueblo había muchas envidias y rencores hacia la vieja a la cual la acusaban de guardar riquezas innumerables en la granja, y como a mas de uno le interesaba que la vieja abandonara por las buenas o por las malas sus tierras. Entre estos estaba un joven mequetrefe que acompañado por unos cuantos amigos tenían cierto control y poder sobre los mas débiles de la aldea y como se sospechaba de su implicación en ciertos actos de bandolerismo en la zona.
3 comentarios:
Todos los grandes héroes tuvieron que empezar desde un principio, y al echar la vista atrás recuerdan a un joven ilusionado, con una mezcla de temor ante lo desconocido y de ambición por conocerlo.
Estoy convencido que si este joven mago es prudente, y consciente de sus posibilidades dada su corta edad y experiencia, acabará creando ingenios y sortilegios mucho más poderosos que el crear agua de la nada, que no es poco...
si no se lo pulen, que vaya racha llevamos
Es que a quien se lo ocurre ir a buscar a esas "bestias aladas" sin informarse de su rapidez, de cómo atacan...
Ya lo dicen las canciones populares, quien se adentra en los Pantanos de Moscagua, es muy difícil que salga con vida...
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