lunes, 25 de agosto de 2008

Presentación: Seko


Seko: Bueno bueno empecemos por el principio, al principio estábamos DIOS y yo es...to creo que me estoy equivocando. Nací el año de nuestro señor de 666 en algún lugar de Europa. Básicamente soy una mezcla de todos estos, me da igual que me consideren friki o no, escucho todo tipo de música, me emborracho durante las partidas y también soy cinéfalo (me encanta el cine porno) .

lunes, 11 de agosto de 2008

Aquellos personajes Miticos....

Hoy voy a aprovechar para rendir un digno y merecido tributo a varios personajes jugadores y no jugadores que marcaron un hito en las partidas y en las historias de rol en los 90´s.

El primero no podía ser de otro modo un archienemigo en una partida de Fanhunter que no tuve el gusto de disfrutar y sin embargo la historia que me conto Gabri no se me puede olvidar, ya que en esencia es uno de los villanos mas originales y con la muerte chorra mas currada de los últimos 20 años.

EL FAJADOR DE PIQUETES.

Aquel pintoresco villano tenia la "manía" de matar a sus víctimas y rivales a base de Piquetes de ojos, claro que en lo que nunca pensó el fue con encontrarse con un grupo de energumenos que le pondrían unos guantes de boxeo, provocándole un shock cardiaco y quedandose mas frito que un mc nugget.

El Capitan Albacete y La hermanita pequeña con Technoarmadura.

La vision mas digna y heroica del archiconocido Capitan America.... El capitan Albacete iva ataviado con su escudo con la insignia de un botijo en el centro, y su mascara con una navajita acada lado. Poderes...hombre la verdad es que no tenia muchos, pero era todo un esperto en jugar al GUA.
A su lado encontrabamos a la tipica hermanita pequeña de 10 años de edad que casualmente por Reyes habia recibido por error la nueva TECHNOARMADURA de Tony Stark, mientras que Toni Stark habia recibido su pepona.

Realmente ni uno ni otro llegaron a pasar estar en activo en ninguna aventura, pero en aquella epoca habiamos comenzado a jugar al Superheroes INC y claro el inventarse personajes y pasarnos el dia hablando de como serian en accion estaba a la orden del dia..... :D

martes, 5 de agosto de 2008

"Barbas de musgo" mi enano de Warhamer rpg


Siempre tuvo una especial predilección por proteger a los mas débiles, ya en su lejana infancia protegía a sus congéneres en los juegos, de los posibles peligros que pudieran surgir.
Siempre pensó que algún día seria "Guardaespaldas".
Soñaba con proteger a grandes sabios, a Reyes enanos y a Princesas elfas.
El entrenamiento con el manejo del hacha, algo innato en cualquier enano, se magnificaba y adquiría el calificativo de artístico en manos de "Barbas de musgo".
Sus padres fueron apresados en su adolescencia por una tribu orca, largos años se conto la gesta del rescate de sus padres ya introducidos en una gran olla, por parte de nuestro heroe y de alguno de sus amigos de la infancia.
De esta gesta viene su Seudónimo "Barbas de musgo", ya que el poderoso chaman orco Tekhnochilan en un desesperado ataque sobre su persona, erro en su lanzamiento de la que pensaba era una redoma de puro ácido Waghh con una poderosa poción capilar que tinto la barba de nuestro héroe transmutando su frondoso bello blanco en unas verdosas y musgosas masas de pelo.
Desde esa incursión ha pasado a trabajar para varios ricachones, tanto humanos, como enanos en su labor de protector.

sábado, 2 de agosto de 2008

Cthulhu - William Forrester, Markus Langley, Randolf Jones.


Tras los hechos acaecidos en el Manicomio, decidieron tomarse un periodo de descanso que abarco desde el noviembre de 1925 hasta marzo del 26, momento en el cual emprendieron un viaje de placer a lo largo y ancho de Europa, con motivo de visitar exposiciones de diferentes campos culturales.

Coincidiendo con su visita en Praga, un viejo amigo de Markus Langley, el profesor de geología Karel Urba aprovecho la ocasión para invitarles a la reciente exposición que estaba presentando el museo nacional de Praga, la cual consistía una serie de meteoritos recopilados en su mayoría del pueblo de Grasliz al norte de Praga y en menor medida de Tasmania y Laos.
Por ello y para servirles de anfitrión los cito en la universidad donde desarrollaba su cátedra para comenzar así su visita a la ciudad.

Llegaron en al mañana del 11 de marzo del 26, sobre las 7:00 y sin dudarlo un segundo se dirigieron en busca de un alojamiento donde reposar brevemente sus cansados huesos tras el largo viaje en el moderno y "cómodo" nuevo vehículo que había adquirido para sus vacaciones por Europa. Un Hispano-Suiza H6b de color negro una maravilla de la técnica de seis cilindros en línea y 6597 cc.


El lugar elegido fue el hotel que previamente les había aconsejado el profesor Karel Urba, el magnifico, elitista y flamante "Hotel Continental".

A su llegada a la recepción tuvieron que solventar el primer problema en su viaje, el idioma. Por lo visto el recepcionista no se defendía de manera alguna en la dialéctica en Ingles, por lo que tras un momento incomodo y un tanto ridículo, llamo presuroso al único empleado del Hotel que se defendía con total comodidad en su uso, en encargado de la limpieza.

Un hombre de alrededor de 60 años ataviado con un mono y empujando quejosamente un cubo con ruedas y una fregona se presenta al grupo como "Rufus", les da la bienvenida y les pregunta que alojamiento desean, explicándoles a su vez lo rígidos con el idioma que son en este hotel, informándoles de que solo se defienden en Checo o en Alemán.
Markus al oír esto comenzó a hablar en su lengua patria con el recepcionista solventando rápidamente el engorro acaecido.

Tras refrescarse en sus correspondientes habitaciones ubicadas en la 3ª planta y más concretamente en las habitaciones 311, 312 y 313, bajaron a la cafetería para degustar el típico desayuno Checo, puré de patatas y huevos fritos, en la cual se encontraron con una de las damas de la alta sociedad Bohemia, confirmando así el estatus del Hotel.
Randolf consiguió un mapa de la zona centro de Praga tras hacerse entender con el recepcionista a base de gestos y dibujos.

Descansados y saciados, procedieron a acudir a su cita con el profesor Karel Urba en la universidad de ciencias de Praga, situada junto al nuevo Museo Nacional.

Markus pudo revivir de nuevo por unos instantes la sensación de volver a ser un estudiante universitario al cruzar nuevamente las puertas del pórtico de entrada al Hall de la facultad de Ciencias. Markus guió al grupo hasta la secretaria donde habitualmente solía encontrarse con la ya un tanto senil secretaria Mildred. Sin embargo algo turbo el gesto de Markus al descubrir que aquellos cabellos teñidos de blanco habían dado paso a una nueva secretaria cuya belleza era digna de el mejor de sus grabados, y sin dudarlo un instante dejo fluir sus dotes de seducción consiguiendo enrojecer las mejillas de color carmesí.

Tras confirmar el paradero del despacho del profesor se dirigieron hacia el mismo encontrando en su interior a alguien inesperado, un joven de unos 35 años que examina con aire preocupado los papeles de la mesa del despacho, tras sobrepasar la problemática idiomática, les dio la bienvenida presentándose como Jaroslav Heyrovsky, ayudante en la cátedra del profesor, y les informo de la situación de paradero desconocido del profesor.

Una vez hechas las consiguientes preguntas y presentaciones Jaroslav les invita a ayudarle en la búsqueda de algún indicio del paradero de Karel Urba, informándoles mientras tanto de los incidentes acaecidos hasta la fecha, el asesinato del compañero del profesor en el estudio de los meteoritos, el profesor Gottwall, la pasada noche del 7 de Enero en las dependencias de su laboratorio en la universidad, por un asaltante desconocido que fue ahuyentado por el bedel del recinto al acudir para averiguar que ocurría, y el asalto a la residencia del profesor cuando este disfrutaba de unas semanas de descanso en el Hotel Continental.

En una unión de habilidad e ingenio, William, Markus y Randolf encontraron el dossier de la exposición de meteoritos del profesor, descubriendo la falta de tres fotografías correspondientes a la pieza 37/G/22, realizadas por el Fotógrafo Edward Tarbosky.

Ante la carencia de más pistas sobre el posible paradero del profesor Urba, Jaroslav los acompaño hasta la exposición que pretendía enseñarles el profesor, en el Museo Nacional, a pocos metros de la universidad.

Markus aprovecho el trayecto para conseguir el teléfono de la despampanante secretaria, con la esperanza de poder invitarla a una cena romántica. Y ante su sorpresa fue ella la que le dio su teléfono y nombre, Helena.

La exposición englobaba no solo las piezas encontradas por el profesor en la excavación de Grasliz, sino también piezas cedidas por otros profesores de Laos y Tasmania.

Una extensa colección de meteoritos de muy diversos tamaños y formas presentaban una magnifica oportunidad de aprender las maravillas del estudio de esta ciencia, sin embargo, entre todas ellas no pudieron encontrar la pieza que andaban buscando, y descubrieron que ni tan siquiera, había sido incluida en el dossier definitivo que podía encontrarse a disposición de los visitantes.


A cada segundo que pasaba todo se volvía un tanto mas confuso y preocupante, esta preocupación y misterio aumento al acudir a investigar el despacho del fallecido profesor Gottwall, en el cual encontraron un bloc de notas con la descripción de las magnificas propiedades de resistencia frente a los precipitados por parte de una de las piezas que se hallaba examinando.

Ya pasaban de las 12:30 del mediodía cuando decidieron marcharse en busca de un restaurante donde poder degustar la supuesta "comida americana" que ofrecían en uno de los restaurantes mas conocidos de la ciudad el "Gretta Garbo", donde todos los platos de la carta tenían nombres de personajes famosos americanos.

Jaroslav entre bocado y bocado comenta a los aventureros como tiene la intención de pasar la tarde en su casa rebuscando entra sus papeles en busca de algo que le pueda indicar el posible paradero del profesor, ofreciéndoles su ayuda si fuera necesario a lo largo de la tarde.

Markus, William y Randolf se dirigieron a la Biblioteca Nacional donde se encontraba la hemeroteca de la ciudad, en la cual se dividieron en dos grupos, por un lado, Randolf comenzó a buscar información sobre la Bohemia Occidental encontrando un amplio relato sobre la creación de la Republica Checa, y sobre el Castillo de la ciudad y de los problemas con los habitantes cercanos a este ante su negativa a desalojar la zona, y por otro William y Randolf se sumergieron en una montaña de periódicos donde encontraron varias referencias a la exposición del Profesor, y una pequeña referencia de sucesos en la cual narraba la versión oficial de la policía ante el asesinato del Profesor Gottwall, la cual era que posiblemente debió tratarse de un robo.

Agotados por todo el devenir de libros decidieron marcharse al Hotel en busca de un merecido descanso, sin embargo Markus, tenía una cita...

Puntualmente Markus acudió a su cita y como buen galán ayudo a introducirse en el coche a la imponente dama que se encontraba tras las vestimentas más clásicas de oficinista.
La conversación en el transito hasta el restaurante que previamente le había aconsejado Jaroslav, discurrió en torno al motivo de la visita de Markus a la ciudad y a romper el hielo que separaba a este par de desconocidos. Markus, llego en algún momento a perder su mirada en las finamente torneadas rodillas de Helena, casi costándoles un susto en la inolvidable noche que acababa de comenzar.
La cena no fue menos agradable, pero sin embargo Helena no pudo aportar información alguna sobre el posible paradero del Profesor, ni sobre su comportamiento en los días previos a su desaparición.
Helena se descubre ante Markus como una inteligente antropóloga atrapada por las trabas sociales y familiares que la retienen en esta ciudad al tener que cuidar de su impedida madre.
Sin embargo algo surge entre los dos que la anima a llevar a Markus a través de callejones oscuros y callejuelas olvidadas a uno de los locales mas picaros, recónditos e ilegales de la ciudad, un club de Jazz donde el alcohol, la buena música y las señoritas de compañía se entremezclan en el ambiente mas moderno de la ciudad.
El alcohol instante tras instante se introduce en el sistema circulatorio de Markus, quien no acostumbrado al consumo habitual de este tipo de entumecedores de la mente en America, debido a la Ley Seca, no tarda en nublar su sentido y sus recuerdos... hasta perder totalmente el conocimiento
.

William despierta descansado, animado, aunque no carente de cierta preocupación por el paradero de Karel Urba, y se dirige tras asearse a despertar a sus compañeros.
Tras dos pequeños golpecitos en la puerta de Randolf, el picaporte se gira mostrando a los ojos de William una escena un tanto peculiar, Randolf quien aun se frota los ojos por el sueño le dice que en 20 minutos estará listo para desayunar, oculta sin demasiada intención tras de si las puertas que dan al balcón del cuarto abiertas de par en par, un somier carente de colchón y un colchón tirado en el suelo del balcón junto con unas mantas donde parece que ha pasado la noche Randolf... por lo visto no ha podido superar aun su no lejano caso de claustrofobia.

William tras dejar a Randolf adecentando tanto su aspecto como su habitación, se dirigió a llamar a la puerta de Markus. Tras llamar insistentemente y no recibir respuesta alguna decidió bajar a la recepción en busca de información sobre la llegada de su amigo. Allí volvió a encontrarse con la problemática lingüística que nuevamente fue resuelta por la aparición de "Rufus" el cual informo haciendo las veces de intérprete que no podía darle información al respecto ya que el cambio de turno tenia lugar a las 8 y no había nadie del turno de noche para preguntar al respecto.

Poco después desayunaron Williams y Randolf mientras discurrían el siguiente paso a seguir en la localizacion esta vez de su compañero Markus. Pronto emprendieron camino en dirección a la universidad donde comprendieron lo complejo que es desenvolverse en un país donde no se domina el idioma nativo, ya que nuevamente no pudieron conseguir una información concisa sobre el paradero ni de Markus ni de Helena.
En otro lado de la ciudad, en un lugar totalmente oscuro, y con tan solo el sonido de una respiración relajada, Markus Langley abría los ojos, desorientado, con una resaca descomunal, y con un dolor creciente en la pierna derecha.
No recordaba prácticamente nada, todo estaba muy turbio, tan solo una retahíla de imágenes inconexas de la noche anterior sacudían su incomodo despertar, la calle, la fiesta, un hombre anciano y alguien que lo arrastraba eran sus únicos enlaces con lo que le habían situado en esta oscura habitación.
En un arranque de valor y aprovechando que la visión poco a poco se iba acostumbrando a esa oscuridad, tanteo a su lado encontrando el cuerpo desnudo de una mujer, lo cual relajo notablemente sus nervios y preocupaciones. Una ventana a la izquierda, el resplandor de la ranura de una puerta frente a el y un armario a su derecha configuraban el área de habitación donde había pasado la noche. Incorporándose, se dirigió hacia la ventana donde al descorrer los ornamentados cortinajes pudo observar una calle que le sonaba vagamente al callejón por el cual habían llegado hasta la sala de variedades la pasada noche.
A su espalda un Ángel con cuerpo de mujer descansa en el lecho sosegadamente.

Markus, ante tal secuencia de acontecimientos paso a despertar a Helena, la cual le contó tras comprobar al carencia de memoria de Markus, lo hechos que se desarrollaron desde que entraran en el bar, el progresivo estado de embriaguez de Markus, los bailes desenfrenados con propios y extraños, la segunda perdida de conocimiento, la salida del local, y el altercado con los asaltantes que hirieron con un bastón cortante la pierna de Markus, sino medrar sus redaños y consiguiendo espantar a todos ellos antes de volver a caer desmayado y ser trasladado al habitáculo superior del local, donde ahora se encontraban.
Eran tan solo las 10 de la mañana y no era capaz de controlar al 100% la situación, por lo que Markus decidió volver al hotel para reunirse con sus compañeros y reemprender desde allí la búsqueda de Karel Urba.

Casualmente ambos grupos llegaron al Hotel con un intervalo de tan solo 30 segundos, por lo cual, volvían a estar nuevamente juntos, y tras aclarar el suceso de la noche pasada decidieron dirigirse en dirección de la casa del Profesor Urba, siendo acompañados por Helena la cual en un arranque de pasión y enamoramiento decidió dejar a un lado sus obligaciones laborales por ayudar a su recién conocido galán.

A su llegada a la casa se encontraron directamente con el ama de llaves del profesor, la cual recordaba a Markus por fotografías del estudio, todo hay que decirlo que fue esencial la traducción simultanea Ingles/Checo de voz de Helena para el entendimiento entre ella y el grupo.

El ama de llaves estaba muy preocupada por Karel, ya que como relató, el Profesor siempre avisaba ante posibles viajes o ausencias, y las cenas de los últimos días incluidos el fin de semana habían permanecido intactas. También contó como el Profesor había pasado largas horas en su despacho revisando una y otra vez diferentes apuntes y fotografías.
Ante tal estado de preocupación, el ama permitió al grupo rebuscar entre los papeles, libros y apuntes del Profesor que se encontraban esparcidos por varias mesas y escritorios.
En una mezcla de suerte y compenetración entre Markus y Randolf, se abrió ante sus ojos un libro el cual contenía 3 fotografías, las cuales correspondían a las que faltaban en el dossier de la exposic
ión. Y cuanto mayor fue el terror al reconocer la forma informe, imposible y odiosa que se encontraba incrustada en el fragmento de meteorito que mostraba la fotografía, ya que de pronto se abrió en el interior de sus cabezas una de esas heridas que intentaban por todos los medios cerrar y olvidar, y no pudieron contener un grito de terror casi al unísono que helo parte de su ser interior."Oh dios santo, es Shub-Niggurath".
Todo de pronto adquirió un aspecto más tenebroso, y a la vez, familiar, ya que lo sobrenatural, lo blasfemo, lo prohibido volvía a presentarse frente a ellos.

Aun con más afán siguieron revolviendo papeles, cajones y estanterías, hasta que en un cajón desfondado encontraron el diario de campaña de la expedición del Profesor. Esta libreta empieza a mediados de Septiembre. En general, refleja los problemas, y la sa­tisfacción de superarlos, que comportaba preparar la exposición inaugural del Museo Geológico. La narración empieza a excitarse cuando el 12 de Septiembre al preparar la sección de varias piezas descubrieron "algo" dentro de la 37/G/22. El mismo día 24 decide no presentar la pieza en la exposición hasta no tener una información más completa sobre ella, y solicita la colaboración de su colega y director de la Cátedra de Química Analítica, Joseph Gottwald. Los primeros días de Octubre intercalan la satisfacción par las feli­citaciones recibidas por lo del museo, con la pequeña tristeza par haber tenido que mutilar las puntas de dos "patitas" de su "arbolito" para los análisis de Gottwald. El día 11 de noviembre se entusiasma con encargar a Edward un estudio completo de la fi­gura ya totalmente pulida. Luego viene lo del asesina­to y durante su estancia en el Hotel Consulado prácticamente no escribe, se le ve muy abatido y falto de descanso. Las notas desde su regreso son de enfado con la delin­cuencia y de preocupación porque la viuda de Joseph tenga todo lo que precise. Las hojas correspondientes a la última semana han sido arrancadas.

Tras abandonar la casa del profesor, no sin antes dándole las gracias a Ana por su atención y prometiéndole que harían todo lo que estuviera en sus manos por encontrar al profesor, encaminaron sus pasos en dirección al estudio del Fotógrafo el cual había elaborado las fotografías. Una vez en su estudio, intentaron entablar una conversacion con el sin conseguirlo, ya que hizo todo lo posible por desenbarazarse de ellos alegando que estaba muy ocupado, ciertamente pareceria que no consideraba a nuestro grupo como personas con la suficiente categoria como para gastar su valioso tiempo en escucharlos.

Un tanto molestos acudieron al bar más cercano en busca de un tentempie que les animara y les diera fuerzas para dirigirse a la central de las comisarias de policia de la ciudad.
Esta se encuentra en Námesti Republiky, y se trata de un edificio de acabado clásico con una distribución interna bastante típica. En la recepción un no muy ajetreado agente da la bienvenida en checo a los forasteros. Markus intercediendo en Alemán informa al agente de la desaparición del Profesor y la intención del grupo de denunciarla oficialmente. Este tras corroborar que se referían al Profesor pasa a avisar al Inspector Václav Hollar, el cual esta encargado de todo lo relativo a los sucesos acaecidos en la Universidad en estas últimas fechas.

El inspector muy cordial les invita a dirigirse a su despacho donde se desarrolla un intercambio de informaciones entre las dos partes, por una parte Markus explica al Inspector las circunstancias por las cuales saben de la desaparición de Profesor, la relación que les unía y los pocos datos e indicios que habían podido recopilar, y por otro lado el Inspector al considerarlos personas con la suficiente importancia comparate con ellos las hipótesis que baraja la policía ante la serie de actos delictivos alrededor de la universidad en los últimos meses; los registros en despachos, el asesinato del profesor Gotwall con un bastón de punta redondeada, el asalto a la vivienda de Karel Urba, los asaltos a estudiantes por personas indeseables de posible etnia extranjera, las sospechas de que pueda haber detras de todo ello alguna sociedad satanista o de algún culto Vudú.

Además Markus informó al Inspector de que el Fotógrafo poseía posibles fotos en relación con la desaparición del Profesor y de que no estaba muy dispuesto a colaborar y parecía que ocultaba algo.

en esta fluida conversación el inspector también les comunicó un último asesinato con características similares al del profesor Gottwall, el cual había tenido lugar hacía un par de dias en la tienda de empeños de Jan Hus, el cual había aparecido también muerto con el cráneo machacado con un objeto contundente de forma esférica.

El Inspector en un gesto formal y autoritario comunicó a William que la posesión de armas sin licencia era ilegal y que su licencia americana allí no tenía validez alguna, aconsejándole que la guardara en el Hotel y advirtiéndole de que si volvía a verle con ella lo detendría.

Tras el acuerdo de mutua confianza entre el Inspector y Markus y William, y prometiendo informar en la medida de lo posible cualquier avance en la investigación se marcharon en dirección de la tienda del Jan Hus en busca de nuevos indicios.

Una vez allí se encontraron con una calle no demasiado concurrida y con un establecimiento de caracter modesto, formado por una planta baja y un piso superior que se adivinaba como la vivienda del comerciante.

Las verjas estaban echadas y la puerta adyacente al establecimiento correspondiente a la vivienda también. Tras intentar conseguir algún tipo de información sobre las actividades de Jan Hus de los transeuntes de la zona y sin conseguir información alguna decidieron volver una vez hubiera anochecido para intentar acceder a ella de manera discreta.

Tras dejar a Helena en casa, markus y William se dispusieron a salir en dirección de la casa de empeños eso si previo recogida de ciertos "utensílios" por si las moscas.

La calle estaba totalmente desierta cuando llegaron al lugar y no fue muy trabajosa la labor de forzar la puerta de la vivienda, una vez en su interior y totalmente a oscuras, al olvidar coger linternas para el evento intentaron localizar la hubicación de algun interruptor de la instalación eleéctrica, y William toqueteo lo que pensaba era la cuerda de alguna bombilla tirando de ella y arrancado asi el cable del inetrruptor que ahora si pudo localizar aunque sin utilidad tras el gazapo. Recordaban la situación de una puerta a su derecha que daba paso a la tienda por lo que Markus sin mucho problema localizó el pomo y lo giró abriendo la puerta y consiguiendo algo de luz proveniente de la calle a través del escaparate de la tienda.

Una vez dentro de la tienda pasaron a examinar el contenido de las estanterías y del mostrador que tenian alrededor hayando una anotación en el libro de inventariado que les llamó la atención, "Karel Urba - Estatuilla 20 cm -Ref. E4-P2.

En una reacción lógica y consecuente se dirigieron a lo que parecía ser el almacén de la tienda situado al fondo de la tienda, abrieron la puerta encendieron al luz y se dispusieron a buscar en las estanterías, previamente cerrando la puerta del almacén. Un rastreo superficial de las estanterias les concluyó que la estatuilla ya no estaba allí, pero de pronto escucharon unas voces provenientes de la tienda. Primero William fue quien distinguió un idioma extraño y posteriormente Markus al afinar el oido. Las voces acompañadas de pasos se dirigieron en dirección a la puerta del almacén William apagó la luz y se dispuso a encañonar con su arma al que se le pusiera por delante. Markus en la total oscuridad en la cual se encontraban hizo lo mismo pero con nefastas consecuencias, ya que al abrir la puerta el extraño se encontaron en la situación de William apuntando directamente a Markus, el cual en un acto reflejo esquivó el disparo de William pero estampándose de cabeza con una de las estanterías.

No solo Markus consiguió evitar el disparo sino que el extraño al que disparó William también lo hizo, ocultándose tras una estantería, otro de los extraños acudió al almacen encendiendo la luz y mostrandose frente a ellos vestido con una túnica y empuñanado un bastón acabado en pincho. Otro disparo salió del cañon del revolver de William mientras el extraño se abalanzaba sobre él consiguiendo impactar en el pecho y empujándolo hacia la puerta, el otro extraño salió de su escodite en intentó atacarlos, Markus provo suerte disparando desde el suelo y pese a su aturdimiento impacto en el cuello acabando con su atacante.

Aún alterados por el suceso y cubiertos en mayor medida por la sangre de aquellos hombres que acababan de matar salieron de la tienda de Jan Hus apresuradamente ante la posibilidad de que acudiera por el ruido de los disparos la policía. En su huida y como un acto reflejo Markus vio por el rabillo del ojo que una mujer desde una ventana les había visto salir de la tienda, mientras que a lo lejos comenzaban a escucharse la sirenas de la policía.

Llegaron al Hotel al cabo de unos minutos y aprovecharon la escalera de incendios para poder acceder a sus habitaciones sin ser vistos y poder despojarse de sus ropas ensangrentadas.

Por la mañana y tras pasar una noche bastante intranquila, mas pendientes de los posibles ruidos que se sucedian en el Hotel, se reencontraron con Helena, y se dispusieron a visitar al amigo de Markus, un Vidente espiritista.

Algo dentro de ellos les hacia temer lo peor al hacercarse a ver a su amigo Vratislav Busek, pese a que solamente intentaban contactar con el ya fallecido profesor Goldwall.

Vratislav un destacado miembro de la Society for Phisical Research que vive en el nº 9 de la calle Masná.

Vratislav los acogió con suma emoción ya que una fraternal amistad aun perduraba entre los dos viejos amigos, y les hizo pasar hasta una tenebrosa y a la vez acogedora estancia en la cual numerosos fetiches, objetos de caracter mágico y relacionados con las mas tradicionales raices de la magia y el espiritismo.

Tras intercambiar la pertinente información sobre su visita y sobre sus intenciones al ira verle, Vratislav los citó una vez cayera la noche para intentar contactar con el fallecido profesor Gottwal y con Jan Hus el dueño de la casa de empeños.

Una vez hubieron conseguido algún objeto personal del profesor y recapitularon la información que poseían hasta el momento acudieron a la cita con lo desconocido y el mundo de los espiritus que les aguardaba.

Al llegar a la morada del Vidente todo estaba ya preparado para el evento, la estancia abarrotada de velas, e incienso daban un ambiente mas tétrico si cabía a la situación. Todos se sentaron alrededor de una mesa y se dieron las manos para poder reunir la energía necesaria par acontartar con el mas alla.

A los pocos instantes el contacto con el más alla fue un hecho y el espiritu del profesor Gottwall se manifestó aunque no consiguierón nada coherente de sus balbuceos. Probaron también contactar con Jan hus quien relató brevemente su muerte entre lamentos. Finalmente algo dentro de ellos les hizo probar suerte con la opción más pesimista... preguntarón por el Profesor Karel Urba el cual entre llantos se manifiesta ante ellos lamentandose por la pérdida de la estatua y dice "que se encuentra alla abajo, con ellos", que "la secta del castillo la tienen", "... el dolor que he sufrido tras cruzar el arbol muerto..." tras ello el medium acaba gritando y se desmaya saliendo del trance.