CAPITULO 1
Como una tormenta de verano que comienza y acaba antes que de tiempo a resguardarse pasó para William los últimos 3 meses, algo fugaz en su memoria, un tanto confuso y muy tenebroso. Tres meses asistiendo a terapia al psicólogo, el eminente Doctor Herbert Aurusungt, bastante más capacitado que los médicos que lo trataron en el manicomio y con unas referencias impecables que auguraban una rápida recuperación.
La ficción y la realidad eran todo uno en sus recuerdos, solo Markus recordaba de manera nítida lo que paso aquella lejana noche de Mayo del 26, y todo lo que conllevó. Era la única forma de que William volviera a la realidad, y era el modo a través del cual su Psiquiatra daba explicación coherente a lo que William veía en sus recuerdos y pesadillas.
Han pasado muchos meses y en el tiempo posterior a su recuperación, William ha aprovechado para mejorar sus conocimientos en Jeroglíficos egipcios y en aprender diversos rituales que estaban reflejados en alguno de los libros que encontraron en el manicomio. Por supuesto que estos estudios los ha mantenido en secreto y no ha explicado su reciente fijación por esos extraños rituales ni a sus compañeros de fatigas ni a su doctor.
Markus por su parte despidió a su marchante de arte, y ha empezado un proceso de reciclaje de su técnica de grabado, acogiéndose a la técnica clásica y adoptando una disciplina mas formal y creativa.
Por fín una calma chicha parece haberse instalado en la vida de nuestros aventureros. Sin embargo todo estaba apunto de cambiar...
El espectro en la oscuridadEra algo más tarde de la media noche, unos poco minutos separaban el sueño de William de la hora bruja de las 12 de la noche, por fin había conseguido dejar los somníferos y comenzaba a dormir plácida y profundamente de manera natural y cotidiana, cuando una especie de susurro, un sonido parecido al arrastrar de unos pies trajo a William de vuelta del reino de Morfeo. Permaneció unos momentos escuchando, aún con los ojos cerrados, era evidente que alguien más había en el dormitorio. Finalmente abrió los ojos, una luminiscencia verdosa bañaba la habitación emanada de la figura humana sin rostro que parecía hacerle gestos desde el pie de la cama. El terror olvidado, esa sensación de miedo frío volvió de nuevo a la piel de William, esa sensación que por unos meses consideraba olvidada. De pronto desapareció gran parte de la cabeza del espectro como si la hubiera arrancado el mordisco de una bestia invisible. El espectro tropezó y comenzó a tambalearse por la habitación al tiempo que el resto de la cabeza iba desapareciendo hasta que no quedó nada. En ese momento, el fantasma se quedó rígido y desapareció devolviendo la habitación a la oscuridad.
Tras unos momentos de desorientación William consiguió incorporarse de la cama e inspeccionar la habitación. Todo estaba en calma, nada en ningún lugar solo un débil olor como a almizcle en el ambiente. Había algo en esa figura que traía gratos y viejos recuerdos a su memoria, era algo así como una intuición, un ligero parecido con su mentor en temas de Arqueología Philip Baxter, junto con un temor de que le hubiera ocurrido algo malo. Pese a ser tan tarde no dudó un instante en llamar al domicilio del Profesor, y solo unos instantes lo separaron de la noticia de boca de el ama de llaves Ángela Vicenzo de que el Profesor había fallecido el día anterior de una repentina enfermedad. Aquella noticia dejo estupefacto a William durante unos instantes tras los que le transmitió su pésame a Ángela y preguntó cuando sería el funeral, siendo informado que tendría lugar en Providence al día siguiente.
Tras despedirse de Ángela llamo a Markus, a su Psiquiatra para pedir que le acompañaran al funeral ya que más que nunca necesitaba el apoyo de sus amigos, y sospechaba que algo raro podría estar relacionado con la muerte de su buen amigo Philip Baxter.
Markus por su parte preocupado por su amigo y como por obediencia a un sexto sentido llamó a un policía que desde hacia unos meses se había convertido en un amigo fiel. Este había estado trabajando en Praga, realizando labores de formación y estudio de la técnica criminalística de la policía europea, y fue el encargado de velar por la seguridad de Markus tras los hechos ocurridos en los subterráneos del Castillo. Ahora destinado de nuevo a Estados Unidos, y al estar lejos de casa, se ha refugiado en la conversación y conocimientos de este peculiar grupo de amigos y compañeros. Charles Stramp, así se llama, no dudo en pedir permiso al comisario para poder desplazarse hasta Providence y acompañar a sus amigos al óbito, y ya de paso conocer de primera mano los informes sobre la muerte del Profesor Philip Baxter. Una par de llamadas por parte del comisario avisaría al Doctor Walters y al comisario de Providence de la visita del Inspector para favorecer su colaboración en lo posible.
Llegada a Providence.

Partieron hacia Providence muy temprano y con un clima un tanto desapacible, el cielo estaba encapotado y a la salida del hotel donde se alojaron vieron caer las primeras gotas de lluvia. A su llegada al cementerio, el funeral ya había comenzado, una lluvia molesta dibujaba las siluetas de los presentes y daba un tono al ambiente aun más desangelado. Un grupo de nueve personas ataviadas de negros ropajes provistas de paraguas se encontraban alrededor del féretro del Profesor. Un Sacerdote de edad avanzada en silla de ruedas, Julián Baxter, hermano del profesor, que leía un pasaje de la Biblia, tras el y cubriéndole con un paraguas, había un hombre muy alto (Mathew), vestido con uniforme gris de Chofer. Junto al sacerdote se encontraba Ángela Vicenzo, el ama de llaves del Profesor, una mujer bajita y regordeta que no dejaba de llorar. A su izquierda confortándola con el brazo se encontraba otro de los hermanos del Profesor, de unos 30 años, regordete y con una incipiente calva. Junto a ellos un caballero de unos setenta años, el doctor Douglas Walters, médico de la familia. A su izquierda Silas Patterson, un hombre alto y de pelo gris, que no podía evitar una cierta impaciencia ni desviar la mirada de otro de los asistentes, Harol Englehart. Harol desde el otro lado del féretro algo más apartado tampoco pierde de vista a Silas. Junto a él, dos hombres que no dejan de mirar sus relojes, el Juez Braddock y Francis Wilson. Alejado del grupo se halla un hombre de mediana edad que luce una expresión de estudiada solemnidad, es Alvin Beswick, enterrador y conductor del coche fúnebre.
Tras la breve ceremonia, William se acercó a Ángela para comunicarle su pésame, esta le presentó al hombre que tenía junto a ella como el hermano del profesor, e informó sobre la identidad del resto de los asistentes. Muy apenada y con visibles signos de estar agotada, cita a Willian y a sus compañeros a visitar la casa del Doctor un par de días después para conversar más pausadamente una vez hubieran podido arreglar todo el papeleo referente a la muerte y hubieran podido descansar. El hermano del Profesor les facilitó una tarjeta de visita para que lo llamaran si necesitaban algo.
Charles Stramp entabló conversación con Silas Patterson, y fue invitado a tomar el te en su casa al identificarse como amigo del Profesor junto con el resto de sus compañeros. Esa invitación a una taza de té caliente fue bien acogida por el grueso del grupo y partieron a la pequeña vivienda situada en un barrio céntrico de Providence. Allí conversaron sobre la relación del grupo con el Profesor y Silas les explico como el era Profesor en Antropología en la Universidad Brown y como allí entablo amistad con el profesor. También les contó como dado su ocupación actual en escribir su ultimo libro desconocía de los trabajos que podía llevar entre manos el Profesor, y como realmente solo coincidía actualmente en las reuniones de la "Academia de los Martes por la noche", un grupo formado por científicos y estudiosos locales donde se reunían para debatir hechos políticos, sociales, científicos y astronómicos.

Tras la agradable conversación el grupo marchó en busca de un restaurante y posteriormente encaminaron sus pasos al Hotel para relajarse y descansar el resto de la tarde.
A mitad de la tarde un mensajero llamo a la puerta de su habitación y les entregó un telegrama citando a William para la lectura del testamento dos días después.
Charles se desplazo hasta el Hospital General para hablar con el Doctor Walter. Una vez allí el Doctor le informó de que el profesor había muerto a causa de un ataque al corazón, además le dio acceso a los informes familiares de los Baxter donde pudo encontrar un informe sobre la picadura a Cyntia Baxter de algún animal/insecto y de el supuesto accidente/ intento de suicidio de Julián Baxter. También le dejo el acta de defunción donde se detallaba los pormenores del cadáver de Philip, datos que hicieron enfrentar la opinión del Doctor con el razonamiento de Charles que indicaba que la muerte en ningún caso podía haberse tratado por un fallo cardíaco. El intercambio de palabras fue subiendo de tono hasta que Charles acusó al Doctor de haber manipulado los datos y de ocultar algo. El Doctor ante tal afrenta echó del despacho al Inspector y amenazó con informar a sus superiores de sus intolerables modales.
Una noche bien movida.
Llegó la noche y tras una frugal cena el grupo se dividió en dos, por una parte Markus, Helena y Charles se marcharon en busca de información sobre el mafioso Bugsy Wexler relacionado con la muerte del socio de Emmot Baxter, Edward O´Donnell. Para ello utilizando su conocimiento de los bajos fondos consiguieron la dirección de un tugurio donde el juego y el alcohol corrían en tanta abundancia como las ratas. Un antiguo almacén de centeno y piensos era el lugar donde prostitutas, delincuentes y demás calaña se reunían para gastar y jugar su dinero mal ganado.
Seis mesas de juego y una ruleta eran el mobiliario que rellenaba el sucio suelo de la estancia. En la barra un barman con rasgos de expresidiario y en el ambiente un cargado aroma a alcohol de destilación casera. Helena y Markus se dirigieron a la ruleta para intentar integrarse en el grupo y poder sacar algún dato sobre el mafioso o intentar soltar la lengua a alguno de los parroquianos al nombrar el apellido Baxter. Por su parte Charles hizo lo mismo en una de las mesa de juego.

Tras una primera desastrosa mano y al intuir que poca información podría sacar de los allí sentados se fue a la barra en busca de algo barato que beber. Una vez allí sentado, su fino oído discriminó el jolgorio del recinto, escucho como un furgón se paraba en la puerta del almacén, algo dentro de si se lo dijo, la verdadera fiesta estaba apunto de comenzar.
Lo siguiente fue un caos, una patada a la puerta un grito de policía "¡¡Todo el mundo quieto!!", y un intercambio de disparos transcurrieron en apenas 5 segundos. Charles saltó al interior de la barra, alguien tuvo la misma idea cayendo sobre el y propinándole una dolorosa patada en el hombro, Helena y Markus corrieron hacia la salida de emergencias por la que alguno de los presentes ya había comenzado a huir. De pronto el crupier de la ruleta comenzó a descargar una Thompson sobre clientes y policías, Charles asomó la cabeza desde la barra y disparó contra este hiriéndolo en el brazo, el segundo y tercer disparo que lo derribaron salió del cañón del revolver de uno de los policías.
Markus en el exterior del local consiguió apresar a uno de los que huían, pero antes de que pudiera hacerlo cantar, el torpe malandrín intentó asestar una patada hacia atrás a Markus impactando de manera catastrófica la pierna contra la desigual pared a su espalda. Un crujido ensordecedor y el rufián estaba noqueado entre los brazos del sorprendido e incrédulo Markus, a este solo le quedo la opción de dejarlo caer y salir huyendo hacia el Hotel con Helena al oír como los policías se acercaban a ellos.
Charles dejo el arma sobre la barra y fue detenido y empujado al furgón con el resto de supervivientes del tiroteo. Una vez dentro intento aprovechar la coyuntura de la situación para sacar información, cosa en vano ya que uno de los rateros del furgón abrió en pleno trayecto hacia la comisaría las puertas, dejando de este modo escapar a 12 de los 16 que estaban montados. Charles permaneció quieto un tanto paralizado por la situación, como por su intención de aclarar su participación en los hechos una vez llevado ante el comisario. A la llegada a comisaría le hicieron la ficha policial sin dejarle explicar nada. En la celda común donde lo metieron entabló conversación con el ratero que abrió las puertas del furgón no consiguiendo ninguna información de interés.
Una vez llego la mañana un guardia fue sacando a los involucrados en el suceso nocturno y Charles pudo conseguir hablar con el comisario, aclarando lo ocurrido. Este le informó sobre diversos hecho relacionados con la familia Baxter, como la confirmación del intento de suicidio de Julián Baxter. Aconsejándole que tuviera cuidado con las acciones y con las compañías que frecuentara en el futuro le dejaron en libertad sin cargos.
La lectura del TestamentoDicho día Markus, Helena y Charles decidieron quedarse descansando, y fueron William y Herbert quienes acudieron a la cita en el despacho de el Juez Bradok en pleno centro de la ciudad. Allí les esperaban el resto de citados y tras las presentaciones formales por parte del Juez se dio lectura al testamento. El difunto dejaba su casa a Ángela Vicenzo para su disfrute hasta su muerte y un fondo económico para poder mantenerla en condiciones adecuadas, el 50% de sus bienes y propiedades a la "Academia de los Martes por la noche" y el otro 50% a repartir entre

sus tres hijos. En este punto Emmott se levantó gritando acusando a la Academia de haber malgastado el dinero de su padre en vida y llevarse el resto tras su muerte.
Tras calmar los presentes a Emmott, el Juez entregó un paquete a William informando de que había otro que ya fue entregado a Francis Wilson el día anterior.
En el paquete se encontraba una carta dirigida a William informándole de sus últimos meses de vida, de su sentimiento de muerte inminente y de que le dejaba su diario onírico para que lo utilizara como le pareciera. Junto con la carta se adjuntaba un mapa dibujado a mano y el citado diario onírico.
El diario llevado por Philip fue tutorado por su hermano Julián que daba explicación a cada uno de los sueños, excepto del último, el más extraño, del que Philip nunca dio parte a su hermano.
Tras la lectura del testamento Ángela Vicenzo citó al grupo para tomar café por la tarde.
La Casa del Doctor Philip Baxter La vivienda del Profesor Philip Baxter era una sencilla vivienda con planta baja, primera y sótano, según pudieron observar desde el jardín de entrada. Angela les recibió calurosamente y los condujo hasta el salón donde pudieron conversar agradablemente y pudo narrar sus quehaceres en estos días, como Emmott se había ocupado de los asuntos legales y ella se había dedicado a ordenar y organizar los enseres del profesor.

Charles estaba impaciente por poder echar una ojeada a la casa y a todos los papeles del Profesor, por lo que utilizando como excusa su necesidad de ir al lavabo se adentró en el resto de las estancias de la vivienda. En la planta baja pudo ver que había un pequeño comedor y una amplia cocina. En el piso superior encontró el baño, y 4 habitaciones más. En su investigación por las diversas habitaciones dejó en entredicho sus capacidades en materia de discreción y sigilo ya que la serie de portazos y tropiezos en la planta superior consiguieron llamar la atención de Ángela, la que subió a orientar a su invitado, ya que supuestamente este no localizaba el aseo.
Antes de que Ángela llegara pudo rebuscar en varias de las habitaciones. En la habitación de Ángela encontró un recorte de periódico guardado en una biblia donde se narraba la muerte de su marido. En el dormitorio de Philip encontró unas revistas llamadas Weird Tales donde aparecía subrayado en todas el nombre de un tal H.P. Lovecraft, también le llamó la atención una escalerilla de mano que se encontraba junto a la cama. No pudo buscar nada más ya que tuvo que meterse rápidamente en el aseo ante la llegada de Ángela.
Ángela y William subieron a la planta superior para orientar a Charles ante su supuesta desorientación en la pequeña vivienda, una vez arriba encontraron que Charles se encontraba en el baño, por ello y ante la petición de William, Ángela le enseñó la habitación del Profesor. William observó una enigmática trampilla que daba acceso al trastero y una pequeña escalerilla que se encontraba junto a la cama que facilitaría la subida en caso de hiciera falta.
Ángela explicó a William como esta habitación la utilizaba el profesor exclusivamente para dormir y como el despacho se encontraba en la planta baja. Pero esto es algo que el Doctor Herbert ya había descubierto ya que mientras que William y Ángela estaban hablando arriba, él se había dado una vuelta por abajo encontrando las escaleras de acceso al sótano en la cocina y descubriendo en el distribuidor una pared corrediza que daba acceso a una habitación escondida.
Para entrar a esta habitación Herbert accionó un gatillo que puso en marcha un pequeño motor

que dejó al descubierto la estancia, en la planta superior Ángela y William pudieron escuchar el estruendo que generaba el motor al accionarse. Herbert corrió al salón a disimular y Ángela y William bajaron para investigar quién había abierto el despacho del profesor dejando arriba a un supuesto "estreñido" Charles. Una vez abajo Herbert explicó a Ángela como el también había oído el ruido pero no sabía que era; Ángela extrañada por el extraño funcionamiento de la puerta del despacho dio la luz del mismo y los invitó a pasar a la habitación y a que observaran y miraran lo que quisieran de la misma mientras ella preparaba la comida.
Una habitación repleta de estanterías, con una gran mesa central y un escritorio en un rincón era lo que se había llegado a llamar la "Academia de los Martes por la noche". William y Herbert se pusieron manos a la obra indagando en cada uno de los rincones, papeles y libros de la estancia. Pocos momentos después y tras explorar la única habitación que no había mirado de la planta superior, Charles se reunió con el grupo colaborando en la recolección de pistas sobre las actividades del Profesor. En el escritorio encontraron un diario con las actas de la "Academia" donde se nombraba a Dimitri Palesov y a otro Ruso, Vassili Kalyetka, un exiliado de Rusia que traía unos documentos muy interesantes en donde se explicaba el descubrimiento de un gran cuerpo Celeste previamente desconocido, y como Brian Slim un empresario dirigente de "Mirando al Futuro" estaba financiando la construcción de un observatorio Astronómico en Montana, para el que cada socio de la fundación había aportado 2000$.
En las estanterías encontraron dos volúmenes de los libros publicados por Silas Patterson, donde se relataban las costumbres y rituales de tribus Indias que canibalizaban cerebros, y el diario personal del Profesor Philip Baxter. En el diario se narraban los últimos meses de vida del profesor, se relataba el intento de suicidio de Julián, el secuestro de su hija Cyntia por parte de unos aborígenes y la llegada de una carta posteriormente de Cyntia contándole que se encontraba bién, también se relatan los celos de Colin Baxter hacia sus hermanos y la visita del Profesor al doctor Walter a causa de dolencias cardíacas, y el comienzo y desarrollo de los extraños sueños y pesadillas que acabaron tutorados por su hermano Julián el que le preparaba una droga para poder conciliar el sueño, como este dejo de suministrársela y como se las ingenió para conseguir la formula y de este modo poder viajar de nuevo al mundo de los sueños y así poder explorar esas oníricas tierras extrañas.
En uno de los cajones encontraron dos cartas manuscritas, una de Cyntia Baxter donde contaba que se encontraba bien y que su secuestro no había sido tal y como había entablado una fraternal relación con aborígenes de la tribu y otra de Colin Baxter donde le solicitaba dinero para poder emprender un negocio de rescate de tesoros marinos.

Mientras Charles y Herbert seguían tomando notas de los papeles y escritos William subió de nuevo a la habitación de Philip con la intención de poder subir a través de la trampilla hasta el trastero. Una vez hubo retirado la trampilla se asomó al interior donde llevándose un buen susto vio agazapada en un rincón una araña verde y negra del tamaño de una mano, su abdomen estaba carente de pelo, arrugado pero brillante y junto a ella pegado a la pared con hebras de araña había un saquito de cuero del tamaño de una bolsa de papel. Ante tal impresión William perdió el equilibrio de la escalera y cayó al suelo de la habitación, el ruido llamo la atención de Charles, este subió corriendo a la habitación a ver que había ocurrido encontrándose a William en el suelo rascándose la cabeza por el golpe. William informó de la araña a Charles y sin embargo al subir a la escalera y asomarse al interior del trastero no vio nada. Ese momento de despiste la araña se precipitó sobre Charles intentando morder su cuello, en este momento la suerte estuvo del lado de Charles que pudo quitarse la araña espantándola de un manotazo. La araña saltó de un lado a otro esquivando los intentos desesperados por parte de William y Charles de acabar con ella, hasta que finalmente aterrizó sobre la espalda de William y le clavo sus dos afiladas mandíbulas inyectando su fatal veneno. Charles intentó alcanzar a la araña solo consiguiendo que esta le pillara desprevenido y consiguiera picarle también en un brazo. Los gritos y golpes alertaron a Herbert y a Ángela, Herbert subió corriendo las escaleras entrando en la habitación y viendo como en ese instante William se desvanecía y Charles intentaba aplastar nuevamente a ese engendro de la naturaleza.
Herbert no dudó un instante y aplicó el mejor de sus ganchos para alcanzar al insecto impactándola y machacándola de otro preciso pisotón. Ángela entró en la habitación cuando William caía al suelo afectado por el letal veneno. Ángela ante tal situación sufrió un shock y se desmayo.
Herbert respiró profundamente durante un par de segundos antes de intentar auxiliar a sus amigos. Estos carecían de signos vitales, Ángela sin embargo parecía que estaba bien, tras ello corrió a avisar a una ambulancia.
El Hospital, la Autopsia y la ExhumanciónUna vez en el Hospital, y tras intentos in fortuitos de reanimar a William y Charles, certificaron la muerte de ambos y el doctor Walters fue a darle la mala noticia a Herbert. Entre sollozos, tomando una taza de café en el despacho del Doctor, Herbert explicó el ataque de la araña y como pensaba que podían estar aún vivos, pero en letargo. El Profesor echó por tierra las esperanzas de Herbert explicando los tipos de arañas, los venenos y apoyándose en su reconocimiento de los cuerpos. Pese a ello algo en el interior del Doctor le hizo volver a reconocer los cuerpos una vez Herbert se marchó dirección al Hotel.
Herbert llego al Hotel y contó a Markus y Helena lo sucedido, y llamo a Lena y a Malcom para informarles de que la autopsia se realizaría mañana y ofreciendo a Lena participar en ella si podía desplazarse hasta Providence.
A la mañana siguiente Lena llegó hasta las instalaciones del Hospital donde iba a tener lugar la autopsia de los cuerpos. El Forense del Hospital había sido informado de su llegada, y la esperaba ansiosamente, ya que Lena era una eminente Forense, de las pocas mujeres que ejercían la profesión y además tenia unas credenciales increíbles.
Comenzaron el procedimiento estándar con un reconocimiento de las marcas visibles en el exterior del cuerpo localizando las picaduras y los hematomas producidos por las caídas.
Tras ello llego la sorpresa ya que una vez Lena se dispuso a oscultar el pecho del cuerpo de Charles con su estetoscopio noto un pequeño latido que delataba las sospechas del grupo, Charles estaba VIVO, y así lo confirmó su compañero de autopsia, alterada y excitada Lena oscultó a William confirmando de este modo que también estaba vivo.
Una serie de acciones y conclusiones se desencadenaron fugazmente, subieron los cuerpos de Charles y William a habitaciones en Planta para estabilizar sus constantes y tratarlos, Lena acudió a avisar a sus amigos y al Doctor Walters del hecho. El Doctor Walters y Lena concluyeron que tal vez el profesor Philip Baxter había sido picado por la araña ya que los síntomas eran los mismos, y que podría seguir vivo, por ello llamaron al Juez Braddock para solicitar una orden de Exhumación del cadáver. En menos de 3 horas el grupo formado por Lena, Malcom, Herbert, Markus, Helena, el Doctor Walters, el Juez Braddock y varios policías se dirigían decididos hacia la tumba del Profesor Baxter para intentar liberarlo y comprobar si aún continuaba con vida.
El grupo comenzó a cavar desenfrenadamente, y a ellos se unió el

encargado de la funeraria, Alvin Beswick, que fue el encargado de enterrar el cadáver. Beswick parecía nervioso, extrañamente alterado, más de lo normal o eso fue la impresión que se llevó Herbert. No tardo el grupo en dar con la tapa del ataúd, hecho que acelero su ritmo de palada y en breves instantes consiguieron sacar el ataúd del agujero. Al abrir la tapa el terror y el asco inundo a todos los presentes, ya que el profesor si estaba muerto, y además había sido profanado su cadáver siendo seccionada la parte superior del cráneo y vuelta a coser de manera atropellada.
El Doctor agarró al enterrador y comenzó a gritarle pidiendo explicaciones del estado del cadáver, el Juez ordenó la detención de Alvin Beswick a los policías allí presentes y el traslado del cadáver al Hospital para la realización de la autopsia.
El grupo se dividió en dos, por un lado Lena, Malcom y Walter que fueron al Hospital y por otro Herbert y Markus y Helena que acompañaron al Juez Braddock a comisaría para el interrogatorio al funerario.
En la Autopsia realizada al cadáver de Philip Baxter Lena pudo ver como el cráneo había sido abierto utilizando una sierra para cortar metales y constato que faltaba un trozo de masa ósea del cerebro del profesor. Se tomaron muestras de sangre al cadáver y en el examen superficial encontró las marcas de la picadura de una araña como en el caso de William y Charles.

En el interrogatorio llevado a cabo por el comisario, Alvin Beswick comenzó negando toda participación en los hechos hasta que la presión y las tácticas intimidatorias del comisario arrancaron su confesión. Según contó el solamente había puesto en disposición del cadáver a Silas Paterson, el que le pagaba una buena cantidad de dinero por facilitarle cadáveres recién muertos, que fueran a ser enterrados con el ataúd cerrado o incinerados posteriormente, él no sabía que hacía con los cadáveres Silas (ni lo quería saber), solo que cuando la familia decidió enterrarlo en lugar de incinerarlo todo se complicó y Silas se puso muy nervioso y ni siquiera tuvo tiempo de adecentar el estado del cadáver.
El comisario ante tal relato, ordenó la busca y captura del Profesor, Antropólogo y miembro de la "Academia de los Martes por la noche" Silas Paterson
A la caza de Silas PatersonHerbert, Markus y Helena recogieron a Malcom del Hospital y se dirigieron a casa de Silas Paterson, una sensación de traición y terror inundaba al grupo, ya que habían estado tomando el té tranquilamente con el asesino del Profesor sin sospechar lo mas mínimo.
A su llegada frente a la casa de Silas vieron marcharse dos coches de policía de la vivienda, y se percataron que al final de la calle se había quedado vigilando un coche negro en el que a través del retrovisor se podía ver a uno de los inspectores que los habían acompañado en el interrogatorio. Malcom se acerco hasta el coche para saludar al policía e informarse sobre si habían encontrado a Silas y sobre si podía echar un vistazo alrededor de la vivienda. El policía, que recordaba a Malcom, un tanto adormiscado y sin muchas ganas de trabajar, comentó a Malcom que nadie había abierto la puerta y que los coches que se habían marchado iban a recoger una orden de registro para poder acceder a la vivienda, y que por supuesto que podía indagar por el exterior todo lo que gustara.
Malcom volvió al coche e informó al resto que se apresuraron en acercarse a la vivienda. El plan era el siguiente, Helena, Herbert y Markus vigilarían la zona mientras Malcom intentaba forzar la puerta trasera para acceder a la vivienda, el problema fue que Malcom había olvidado sus ganzúas y no consiguió forzarla, además su intento por romper el cristal de la ventana de la cocina con una piedra resultó inútil. Ante tal panorama, Markus probó suerte con el pomo de la puerta sin conseguir nada, sin embargo arrojó de manera certera una gran piedra contra el cristal y armando un gran estruendo consiguió tener acceso a la vivienda. La pareja de allanadores entraron por la ventana dejando como vigilantes en el exterior a Helena y Herbert.
Ya en el interior de la vivienda se dividieron, Markus se centro en investigar en la planta de abaj

o y Malcom en la superior. Markus localizó unos cuantos volúmenes de antropología sin interés en las estanterías del salón y comprobó el resto de estancias: comedor, alacena y la entrada, encontrando unas escaleras que daban acceso al sótano al abrir la ultima puerta del pasillo, por ellas bajó. En la planta superior Malcom había encontrado la habitación de Silas donde aparte de diversos volúmenes de antropología entre los que destacaban los propios de Silas Paterson, halló en el escritorio un contrato de alquiler de una granja a 16 km de la ciudad y las indicaciones para llegar a ella. El resto de habitaciones del piso superior se trataban de una sala de exposiciones de los que debían ser los objetos y documentos más destacables encontrados en la carrera del Antropólogo y un aseo donde Malcom encontró una botella de tinte gris para el pelo.
Mientras tanto, Herbert había entrado también en la casa y se encontró con Markus que estaba en el sótano, allí se había percatado de que el ambiente era muy húmedo y de que suelo estaba recién pintado. Por sus cabezas paso rápidamente la idea de que pudieran encontrar rastro de sangre en la tierra que había bajo la casa y ayudados por la palanqueta de Herbert comenzaron a arrancar tablones, sin embargo debajo solo encontraron una superficie de tierra compactada por los años sin muestras de sangre ni de haber sido removida. Otra cosa fue lo que descubrieron cuando rascando con la palanqueta levantaron un trozo de la pintura, sangre o lo que parecía ser sangre se ocultaba confirmando sus macabras sospechas.
Con los datos hallados y con sus sospechas confirmadas abandonaron sigilosamente la casa y se marcharon reencontrándose con Helena, que había estado vigilando muy de cerca al no muy competente y algo distraído agente de policía, al Hotel para descansar y poder analizar bien las pistas encontradas.
Alrededor de las 10 de la mañana consiguieron abrir los ojos tras un día tan ajetreado, el cansancio estaba haciendo mella en sus cuerpos. Hasta el Hotel se había desplazado el Doctor Walters para informar al grupo de que la policía había encontrado una nota de suicidio en la casa de Silas Paterson la noche anterior. Tras desayunar comentando el hallazgo y meditando sobre la veracidad de la la información, se marcharon en dirección a la granja que Silas tenía alquilada en las afueras de Providence.
Sin mucho problema llegaron hasta el lugar a través de un camino de tierra que salía de la carretera principal. La casa es un pequeño edificio dilapidado que solo tenia planta baja, junto a ella un garaje con las puertas medio abiertas y capacidad para un par de vehículos, y tras la casa los restos de un granero derruido. Se dividieron en dos grupos, el primero investigo en el interior de la vivienda encontrando que esta estaba en estado de abandono, y el segundo se dirigió al garaje donde halló en la entrada las huellas secas pero recientes de un vehículo. En el interior todo esta revuelto, el suelo de cemento estaba manchado de sangre y vidrios rotos. En el suelo hay volcada una pesada mesa circular de madera con un agujero en el centro y junto a ella un enrome cuchillo de hoja ancha y un despertador roto parado en las 12h 03m. Este por lo que concluyeron debía ser el escenario del macabro asesinato de el profesor Philip Baxter como así confirmaron al encontrar un tocito de seda azul correspondiente al sudario del difunto.
Tras ello se marcharon en dirección al Hospital a ver a sus compañeros.
Julián Baxter y la visita a la Iglesia.
P

or la tarde tras degustar una elaborada comida en un restaurante cercano al Hospital decidieron ir a visitar al hermano del Profesor Philip Baxter, Julián.
Una bonita iglesia del siglo XII es el lugar de morada y reposo de Julián Baxter, hasta allí se dirigió el grupo en busca de una interpretación del ultimo sueño de Philip.
Al entrar en ella encontraron a Julián apaciblemente sentado en su silla de ruedas rezando frente a una imagen de Cristo, junto a el se encontraba Mathew. Julián al ver al grupo se alegro de verlos y los invito a pasar a su casa que se encontraba en las dependencias adyacentes a la iglesia.
Una biblioteca sirvió de lugar de reunión y dialogo del grupo, muebles ricamente labrados y una decoración de sumo gusto contrastaba con el estado de la alfombra que presidía la habitación, que curiosamente presentaba una oscura mancha de gran tamaño. Markus, Malcom y Herbert intentaron desvelar el contenido del ultimo sueño escrito en el diario onírico del profesor con ayuda de Julián, sin embargo solo pudo aportar que debía de tratarse de un sueño provocado por el estado alterado de consciencia que la droga que el le suministraba para ayudarlo a dormir y que finalmente tuvo que retirarle ante los indicios de adicción a dicha sustancia que había comenzado a notar.

Mientras conversaban el lomo de un viejo libro que sobresalía de la estantería llamo la atención de Malcom, un nombre que Malcom ya conocía, un nombre que no debería de encontrarse en la biblioteca de una iglesia, el mítico Libro de Eibón reposaba en la estantería. Malcom se levanto y cogió el libro ojeando las páginas como si una extraña fuerza le hubiera arrastrado a levantarse en mitad de la coversación y abrir el prohibido libro. Una de las páginas estaba señalada, un pasaje tan blasfemo como el resto pero que creía que podía ser transcendente que Malcom paso a anotar.
Tras conversar unos minutos más el grupo se despidió de Julián y se marcharon en dirección al Hotel para descansar.
Visita al despacho del Juez Bradock
La mañana siguiente amaneció soleada, y tras el desayuno partieron hacia el despacho del Juez era una localización donde ya habían estado y tal vez el lugar mas lógico donde acudir ya que el Juez se encargaba de gestionar las finanzas de la "Academia de los Martes por la Noche" y la contabilidad del Profesor. El Juez les recibió en ropa de estar por casa, ya que acababa de levantarse y no esperaba visitas, y les hizo pasar hasta si despacho.
Una vez acomodados en el despacho el Juez les relato el estado de la investigación sobre Silas Paterson, les dijo que la policía había encontrado en la granja de Silas Paterson el lugar del asesinato ritual, y que sospechaban que tal vez Silas no se había suicidado, pese a ello se había movilizado un dispositivo de vigilancia en los acantilados cercanos y en las playas cercanas.
El grupo aprovecho la ocasión para intentar sonsacar al Juez los diversos tejemanejes contables del Profesor y de la sociedad, llegando a incomodarlo, el Juez solo interesado en hablar con Helena y Malcom por su probado crédito no permitió que revisaran la contabilidad al objetar que no eran temas de su incumbencia y aconsejándoles que no se entrometieran en la investigación policial, sin embargo el grupo ya le había echado el ojo a una carpeta etiquetada como el "Club de los Martes por la noche". Finalmente el Juez les acompaño hasta la puerta argumentando que tenía mucho trabajo y no podía entretenerse mas tiempo.
Las sospechas sobre la posible implicación del juez rondo la cabeza del grupo ante la opacidad de sus palabras.
Visitando a Ángela Vicenzo y la charla con Emmot Baxter
Ángela abrió la puerta mostrando una amplia sonrisa al comprobar que era el grupo quien venia a visitarla tras el percance en la casa del profesor, tras pasar unos días en el hospital en observación Emmot la había traído a casa y de nuevo se había puesto a recoger y relimpiar la vivienda por miedo a que pudieran haber mas arañas.
Ángela les contó que la policía había encontrado una bolsa llena de huevos de araña en la entrada al trastero y que habían fumigado y desinsectado la vivienda, pese a ello, ella estaba dando el toque de gracia.
También les pregunto por William y Charles ya que estaba preocupada por ellos y no había podido ir a verlos al Hospital.
Herbert le preguntó que donde se encontraba Emmot y ella les informó que se encontraba en su empresa de recortes de periódico y les proporcionó la dirección, aunque como recordarían más tarde ya la tenían en la tarjeta que el mismo Emmot les facilitó.
La oficina de Emmot se encontraba en el 851-a Bee Street, en la misma ciudad de Providence.
Un Cartel de "E & E Servicio de recortes de prensa" un tanto destartalado anuncia la ubicación de la entrada del almacén donde trabaja Emmot ayudado por un par de jóvenes. Pese a estar ocupado Emmot se muestra dispuesto a conversar con el grupo cuando le comentan que vienen para hablar sobre la Academia de los Martes por la noche y sobre el Juez Braddock. Emmot desconfía de el Juez y piensa que esta confabulado con el resto del grupo para quedarse con el dinero de su padre y llega a acusarlo directamente de estar asociado con Dimitri Palesov. En todo momento muestra el afecto que tiene por Ángela, y el rencor que guarda a sus hermanos por considerarlos los mimados, ya que como comenta ambos permanecen alejados de la ciudad y nunca han estado para ayudar a su padre. Emmot les informa de todo lo que sabe y les promete hablar con el Juez Braddock para que puedan tener acceso a la carpeta de la contabilidad del Profesor.
De vuelta al despacho de Braddock, una misión para el grupo
Tras la visita Markus, Herbert y el resto del grupo se dirigieron al Hotel a comer.
Decidieron descansar un rato antes de seguir con sus indagaciones, y a mitad de la tarde un telegrama del Juez Braddock llego para solicitarles que acudieran a su despacho si realmente querían ser útiles.
De nuevo acudieron al despacho, en esta ocasión el Juez los recibió ataviado con traje y con un aire mas amable que como los había despedido los hizo pasar hasta su despacho. Una vez allí les dijo que sentía haber sido tan desagradable por la mañana, pero que no podía dejar los papeles privados de sus clientes a cualquiera que se los pidiera, además les cuenta que la razón por la que los ha llamado es por que lleva una semana intentando localizar a Colin Baxter, hijo del profesor, sin dar con el, y había pensado que como estaban tan interesados en ser útiles, tal vez podrían viajar hasta Florida para comunicarle la muerte de Philip e informarle sobre la herencia que le correspondía. El grupo acepto la tarea y el Juez les facilito la dirección de la Casa de Huéspedes donde se alojaba y una fotografía de Colin, además de 100$ para los gastos de el viaje.
El Juez les dejo ademas ver la carpeta de cuentas de la sociedad.
Mientras ojeaban la carpeta de la sociedad y descubrían la ubicación del observatorio astrológico situado en Montana a William le llamo la atención un cajón del escritorio del Juez que se encontraba fuertemente custodiado por un grueso y pesado candado, algo en su interior le dijo que debía de volver por la noche para descubrir que se encontraba en su interior.
Una vez el grupo se despidió del juez y se dirigieron de nuevo al hotel William les comento su intención de volver por la noche para abrir el candado y saber que había en el cajón, ya que aun desconfiaba del Juez, por ello pensaron en utilizar su relación con los bajos fondos recientemente adquirida.
Una visita a la zona de prostitución y ocio prohibido de la ciudad les hizo localizar sin demasiados problemas a su contacto Johnson, al que le pidieron ayuda para contratar a un "ratero" para encomendarlo a labores de vigilancia de la residencia del Juez y poder forzar las cerraduras posteriormente del despacho.
Por un módico "precio" consiguieron un mañoso amigo de lo ajeno que les proporciono un informe sobre los movimientos del Juez en un día habitual. Esa misma noche con ayuda de este profesional consiguieron adentrarse en el despacho y abrir el cajón, un manojo de llaves con la etiqueta F.Wilson se encontraban en el interior, pertenecientes como rápidamente concluyeron a Francis Wilson, amigo del Profesor y miembro de la Academia de los Martes por la Noche.
Esa misma noche encaminaron sus paso a allanar otra vivienda, la del Profesor Wilson, allíencontraron el paquete que el Profesor Philip Baxter le había dejado asignado en la herencia.
En el se encontraba una carta dirigida a Francis por el profesor donde le hablaba de el diario de Rasputín y comentaba algo sobre la búsqueda que llevaban de un cometa o asteroide refiriéndose a que tal vez se tratase de algo más grande, una trascripción de un texto en chino en el que se mencionaba los manuscritos Pnacoticos y varios legajos escritos en cirílico.
Con todos estos datos en la mano el grupo tomo a los pocos días el tren dirección a San Agustín en Florida con el fin de comunicar a Colin Baxter la muerte de su padre e informarle sobre la herencia que le había dejado como legado.
FIN DEL CAPITULO 1