martes, 31 de marzo de 2009

Campaña de La Leyenda de los 5 Anillos

Capítulo 1º Campeonato Topacio
Personajes: Soshi Tetsuya, Matsu Ketshu, Mirumoto Musashi (cuando entre el cortesano Doji, lo pondré)
Uno de los momentos más importantes en la historia de un samurai es cuando recibe su nombre, y se le asigna un lugar dentro de la estructura del Imperio Esmeralda. A este sorprendente acontecimiento se le llama Gempukku. Cada clan tiene sus propias ceremonias en las que al mismo tiempo que se examinan las habilidades de los aspirantes, se elige el modo en que estos mejor pueden servir a Rokugan.
Aparte de las ceremonias privadas, la grulla convoca el Campeonato Topacio, donde los componentes de cualquier clan pueden competir para probar que realmente son los mejores de su época. Esto ha convertido este campeonato en la ceremonia de Gempukku más popular del imperio.
Este año como todos, la llegada de este Campeonato ha despertado expectación en todo el imperio, tanto que aunque no se ha confirmado, se cree que el mismo campeón Esmeralda estará presente. Tsuma, la ciudad de la grulla donde se celebra el torneo, hierve de tensión estos días. Samurai de todo el imperio, tanto de los clanes como ronin, y aquellos campesinos y mercaderes que pueden librarse de sus obligaciones durante tres jornadas, pueblan sus calles como si de la misma Otosan Uchi se tratase.
El refugio y hogar de los participantes en el torneo es La casa de la Carpa Risueña, una casa de té y posada desde la que se ve la Academia Kakita de Duelistas, Dojo donde se originó el Campeonato.
El primer día de los tres que componen la competición los participantes deben enfrentarse en un duelo de Sumai. Para muchos esta es una de las pruebas más duras. Los visitantes empiezan a decidir aquí quienes son sus favoritos, y es el primer momento en el que los futuros samurai ven realmente la habilidad de sus rivales. De todas las victorias, destaca la de un Shugenja escorpión, Soshi Tetsuya, quien no solo vence, sino que lo consigue frente a un enorme Cangrejo, Hiruma Do.
La siguiente prueba del día hace enfurecer a menudo a los jueces. No conocer la Heráldica del imperio es un error imperdonable para la mayoría, por lo que según van fracasando los participantes, salvo algún cortesano, muchos se preguntan si realmente sería correcto convertir a estos aspirantes en auténticos samurai.
La tercera prueba del día llegó cargada de polémicas. Se trataba de una prueba de atletismo en la que los participantes competían por evitar los obstáculos más rápido que su rival. Mirumoto Musashi y Matsu Ketshu fueron los encargados de inaugurar el circuito. El dragón se destacó frente al enorme León en la primera parte de la carrera, y la ventaja parecía que iba a mantenerse así al llegar al obstáculo central cuando, distraído por un ruido, Ketshu se fijó en charco de barro y hierbas que debían evitar balanceándose con unas cuerdas que habían colgado para la ocasión. Mientras Musashi saltaba, Matsu vio que a sus pies algo se deslizaba por la superficie del improvisado pantano. ¡Serpientes! ¡alguien había llenado el charco con serpientes venenosas! ¡Esas criaturas que se deslizan sobre el fango de manera obscena y repulsiva, que digan lo que digan los historiadores parecían verdaderas aberraciones surgidas del más profundo pozo supurante de las Tierras Sombrías! Aterrado, pero no dispuesto a perder la competición y comprometerse Matsu Ketshu se lanzó hacia la primera cuerda, que se balanceaba de forma ondulante como... ¡Como una serpiente!
Cegado por su propio miedo, perdió la cuerda cayendo en el charco, donde uno de esos terribles seres saltó para clavarle los colmillos e inyectarle su terrible veneno. Mareado, desorientado, sin el equilibrio necesario para apoyar los pies en el fondo y sintiendo como la venenosa debilidad comenzaba a hacerse con el control de su cuerpo, el enorme León apenas sintió cómo el brazo de Mirumoto Musashi lo rodeaba de los hombros para arrastrarlo fuera de la fatídica prueba. Luego le explicaron que el dragón lo había escuchado gritar y había saltado el obstáculo en dirección contraria para sacarlo.
Se limpió el veneno de su cuerpo mediante la llamada a los kami, se drenó la charca y se comprobó que los demás obstáculos estaban limpios de sorpresas, para poder seguir con el campeonato. Por supuesto se consideró que Musashi había vencido en esta prueba, y el mismo Kakita Noritoshi, maestro sensei de la Academia Kakita de Duelistas se presentó en la Carpa Sonriente para disculparse ante Matsu Ketshu, prometiéndole una compensación futura tanto si superaba el Gempukku como si no se recuperaba.
La victoria de Soshi Tetsuya quedó eclipsada en esta prueba por el accidente, y porque en el momento en que todo el mundo se levantaba a ver lo que sucedía con el León, un grupo de Ronin que asistía como grupo habían permanecido "demasiado calmados" para lo habitual en un suceso como este.
Cuando empezó la cuarta competición una sombra oscurecía el Campeonato Topacio. Guardias Kakita habían reforzado la seguridad del Dojo para evitar que se produjeran más accidentes como el anterior. La prueba de Equitación estaba cargada de malos presagios. Los asistentes sólo mostraron su ánimo cuando Soshi Tetsuya y Mirumoto Musashi vencieron a sus respectivos rivales, derribando con la espada el primer objetivo y acertando al segundo con una flecha. Pero cuando el mismo Matsu Ketshu regresó en la última ronda para vencer a su rival, todo el mundo sintió que el mismo cielo se despejaba para celebrar el valor de este samurai.
La prueba de Leyes Etiqueta y Bushido, se celebraba en privado, y aunque la gran mayoría de aspirantes la superó sin ninguna dificultad, fueron los nombres de los tres samurai que ya se habían convertido en favoritos de los asistentes, los que estos repetían con una sonrisa en los labios al anunciarse que nuevamente habían triunfado.
Esta prueba cerraba la competición por ese día. Toda clase de alabanzas se repitieron una y otra vez en la sala común de la Carpa Risueña. Mientras Matsu Ketshu se retiraba a terminar de recuperarse en su habitación, y Soshi Tetsuya realizaba los ritos vespertinos de adoración a los kami en la suya, Musashi y Otakan, su rival Mirumoto en la prueba de equitación, brindaban con Sake por la victoria del Dragón en el Campeonato. Otakan por desgracia se vio interrumpido por Kakita Shino, un duelista, participante del clan Grulla, que lo desafiaba e insultaba para obligarlo a aceptar un enfrentamiento, algo prohibido en los días del Campeonato.
Cuando Otakan por fin aceptó el desafío, solicitó que Musashi le sirviera de testigo. Viendo comprometidos su honor y su Gempukku, el samurai se vio obligado a negarse, aunque en silencio decidió que asistiría al duelo sospechando que el grulla en realidad quería tender una emboscada a Otakan.
Mientras la puerta de la habitación de Matsu Ketshu se abrió para dejar pasar a Akodo Shigetoshi, Daimyo de la familia Akodo del León, que preocupado solicita que Matsu Ketshu encuentre a Akodo Shotaka, otro de los participantes. Al parecer, ha desaparecido después del fin de las competiciones.
Al salir en su búsqueda, Ketshu no puede evitar fijarse en que Soshi Tetsuya desciende las escaleras poco después que él, pero demasiado distraído por el problema que le plantea tener que buscar a Shotaka, no le da mayor importancia.
Tras callejear un rato bajo la luz de las estrellas, Ketshu se encuentra con Shotaka hecho un manojo de nervios. Cuando consigue tranquilizarse lo suficiente para explicarlo, las palabras vuelan en la silenciosa noche hasta los oídos de Tetsuya, que escucha sorprendido cómo Shotaka ha olvidado su katana, el alma de un samurai, en casa de un magistrado local, que lo invitó a cenar después de la última competición. Ahora el magistrado debe haberse ido a dormir, y ya no puede recuperar su espada.
Preocupado ante la situación, Matsu Ketshu decide ayudar a su compañero de clan, y ambos salen del callejón en que estaban para encontrarse de frente con Tetsuya. A Shotaka se le cae el alma a los pies cuando Ketshu, sin apenas pensar en lo que está diciendo, solicita la ayuda del escorpión, explicándole todo lo que ha pasado.
De este modo los tres se dirigen a casa del magistrado. Tetsuya se acerca a la entrada, donde un guardia le para, indicándole que debería regresar a la Carpa, ya que de noche es peligroso moverse. Mientras, los dos León saltan la muralla del magistrado para dirigirse a la entrada del pequeño palacete, donde la espada reposa en silencio, como suelen hacer la mayoría de espadas. Recuperada la hoja, y restaurada a su legítimo dueño, ambos samurai saltan dispuestos a regresar a la Carpa Risueña. Aunque descubren que el escorpión se ha marchado ya, y el guardia les llama la atención, igual que hizo con el otro, llegan a la posada sin ningún problema. Akodo Shigetoshi les ve llegar, y aunque Shotaka se retira de inmediato a descansar, para evitar más "emociones", el Daimyo akodo pregunta por lo sucedido a Matsu Ketshu, que, con la misma calma que al contarle la historia al escorpión, le relata todo lo que ha pasado.
Mientras el duelo Kakita-Mirumoto se desarrolla sin más accidentes y dándole la victoria al Grulla, que regresa a su lugar henchido de orgullo.
Cuando llega el segundo día del Campeonato todas las miradas se centran de nuevo en los tres participantes que ya se han hecho un nombre. La competición de armas es casi tan llamativa como la de duelos del tercer día. El karma decide reunir de nuevo a Soshi Tetsuya con el Cangrejo Hiruma Do. Este, dispuesto a demostrar que es mejor que el shugenja, lanza su mejor golpe con su arma, un tetsubo acolchado para la ocasión. La fuerza del impacto lanza a Tetsuya contra la pared, con una fea herida que amenaza con matarlo. Al parecer el arma solo aparentaba estar acolchada, para engañar al portador. Preocupado el cangrejo se retira a esperar que su rival, malherido, sea tratado por los shugenja. Guardias Kakita realizan un registro entre las armas, encontrando unas cuantas más que han sido mezcladas con las que realmente se debían utilizar en el enfrentamiento. Ahora lo que antes parecía un accidente se ha convertido en una evidente conspiración. Tras debatirlo durante un tiempo, los organizadores deciden continuar con el Campeonato, aunque se vuelve a reforzar la seguridad, a la espera de un plan mejor.
Tanto Mirumoto Musashi como Matsu Ketshu vencen a sus respectivos rivales, aunque como el día anterior, las victorias quedan eclipsadas por el suceso.
Matsu Ketshu sorprende a los Jueces con una sensibilidad notable en la prueba de poesía, en la que varios de estos aseguran ver en él a su abuelo, un famoso historiador del León. Sin contar esto, las pruebas de poesía, Go y Corte son dominadas claramente por los Grulla.
Cuando llega la prueba de Caza, que se hace por equipos, se escuchan vítores al anunciarse que Matsu Ketshu, Mirumoto Musashi y Soshi Tetsuya formarán un solo equipo.
Al empezar, Tetsuya decide recurrir a los kami para encontrar peces Tsu. Pero su rezo queda interrumpido por los sonidos del entrechocar de katanas. Al acercarse descubren al cangrejo Hiruma Do malherido, y a Agasha Hanori y Bayushi Denbe haciéndole frente a los ronin que Tetsuya había visto entre el público.
Todos se lanzan al ataque. Mirumoto Musashi se lanza contra el que aparenta ser líder de los ronin, mientras Ketshu atraviesa el hombro de uno de los otros con una flecha. Tetsuya tarda unos instantes en comprender que los kami del agua no le van a ayudar esta vez, y preparando su wakizashi, se dispone a entrar en la batalla.
Aunque el enfrentamiento les parece eterno a los participantes, todo sucede en unos instantes. La clara superioridad de la técnica daisho frente a los ronin consigue incapacitar a dos de ellos, mientras que los básicos conocimientos de kenjutsu del shugenja son más que suficientes para superar a otro. El último, asustado ante la embestida de los samurai, queda expuesto a las flechas del León, que lo despacha con un par de lanzamientos.
El equipo regresa triunfante no solo con el ronin culpable del sabotaje, que es puesto en manos de la justicia para ser tratado como se merece, sino que se detienen a recoger los huevos de pez tsu, objetivo de la prueba de caza.
Al tercer día, llega el momento más famoso del Campeonato Topacio: el duelo Iaijutsu
Uno a uno todos van siendo derrotados a lo largo del día hasta que por fin llega el enfrentamiento final. Un sentimiento de momento kármico recorre a todos los asistentes cuando los finalistas resultan ser Matsu Ketshu y Mirumoto Musashi. Para todos esto es lo que podría llamarse justicia de las siete fortunas.
Las katanas vuelan rápidamente y el dragón Mirumoto Musashi se convierte en el nuevo campeón Topacio.
El orgullo recorre a todos mientras sus correspondientes Daimyo y sensei les van nombrando, como victoriosos en su prueba de gempukku. Cuando termina la ceremonia, los tres héroes de la competición son llamados a presencia del Campeón Esmeralda, que les ofrece el puesto de Magistrados Esmeralda...
(Y la promesa de nuevas aventuras, cuando continuemos con la siguiente historia)

1 comentario:

DomingoDV dijo...

Mu rica la narracion, la verdad es que pese a haberla jugado ya hace años me lo pase teta...aunque estuviera a punto de quedarme durmiendo mas de una vez....puto curro.

Pd:la 2 parte de ad&d la relatare en cuanto recupere mi ordenata y la normalidad en el piso...es que ahora tambien me ha petado el pc....