
Esta historia se plantea como una campaña, basada en Berserk y otras historias del estilo. la idea es que los pjs se unan a una compañía mercenaria, y se vean arrastrados de un lugar a otro en busca de aventuras (hay más detalle, pero no quiero revelar el misterio)
Intro: La caza de los bandidos
La pequeña caravana de campesinos avanzaba pesadamente en dirección norte. Tres carros con dos caballos cada uno, y sobrecargados de gente. Y tres viajeros que se habían unido al viaje para contar con la seguridad del grupo.
Uno de estos viajeros, un jinete vestido con una armadura enormemente decorada, viajaba detrás de los carros, sin decidirse a unirse a los campesinos, pero sin alejarse demasiado de estos. Era la actitud típica de un noble. En cambio, los otros dos, viajeros a pie, se movían sin problemas entre estos.
Debían ser algún tipo de mercenarios. Armados y silenciosos, casi daban más miedo a los campesinos que el peligro de ser asaltados. Solo uno de estos había revelado su nombre, pero esto casi había acrecentado el aura de misterio que los rodeaba. se llamaba Birmask Cuervo Blanco.
Su compañero, silencioso hasta el momento, fue el primero en ver el peligro. Hablando con un fuerte acento nórdico, dio el grito de alerta ante lo que hasta ahora solo había parecido un tronco caído en la carretera.
Varios bandidos asaltaron la caravana, mientras un grupo de arqueros situado en aquel tronco impedía que nadie escapase. Los campesinos luchaban torpemente contra los salvajes jinetes que armados con porras de madera, y con el peso de sus animales, atacaban y golpeaban a todo aquel que se les acercaba.
Birmask, en medio de la conmoción general, consiguió distinguir como dos figuras, mejor armadas que los bandidos, se deslizaban aparte de estos, para atacar al jinete que antes se mantenía apartado.
Comprendiendo que este era en realidad el auténtico objetivo del ataque, se lanzó a ayudar al noble, que a pesar de haber sido herido en un brazo, se defendía limpiamente de los dos.
Unos minutos después, a pesar de las bajas que habían hecho entre los campesinos, los bandidos y ambos asesinos habían muerto o se alejaban del lugar. Mientras los supervivientes usaban los carros que hasta ahora habían servido para llevar a sus amigos, como transporte para los cadáveres que pronto tendrían que entregar a sus familias; y se ocupaban de los heridos, el jinete se acercó a los dos mercenarios.
Decía llamarse Saga Nokusan, noble de la ciudad de Hécate. Al parecer ese ataque no era casual, sino que había sido un atentado contra su vida. Había descubierto la guarida de estos bandidos recientemente y se disponía a darles caza cuando lo reclamaron para acudir a Abel, a una recepción que ofrecía la emperatriz. No podía rechazar dicho ofrecimiento, por lo que ha decidido ofrecerles a los dos mercenarios la oportunidad de atraparlos, consiguiendo así un buen dinero. No quería saber los detalles, solo que estos bandidos debían ser eliminados de la zona.
Una vez aclarados los términos de su trabajo, los dos mercenarios se movieron en dirección al lugar donde según Saga estarían la guarida de los bandidos: Una pequeña abadía llamada Santa Catalina, y la aldea cercana, llamada Electa, a dos días de camino a pie.
Revisaron Electa sin éxito, ya que parecía abandonada desde hacía ya varios años. En cambio al acercarse a Santa Catalina, descubrieron la presencia de varios vigilantes que se movían por el ruinoso techo.
Unas palabras, como un rezo, surgieron de la garganta de Birmask Cuervo Blanco, y unos instantes después una espesa niebla cubría toda la zona en unos cien metros de distancia. Al mismo tiempo que se formaba, su compañero se lanzó a la carrera en dirección al edificio, con una mueca en la cara que parecía reflejar su ansia por vengar la muerte de los campesinos de la caravana.
Escaló la pared contando con que los desconcertados guardias no sabrían a qué se debía esta niebla. Mientras se libraba del primero Birmask se deslizaba por unas grietas en la zona del derruido claustro al interior de la abadía.
Un nuevo murmullo, esta vez más parecido a una vieja canción que a una plegaria, surgió de sus labios. Cuando entró en la sala principal, la sola visión de su arma, hasta entonces una maza no muy lustrosa, hizo gritar de pánico a todos los que había reunidos allí.
Desde arriba, mientras limpiaba de la espada la sangre del último de los guardias, el silencioso paladín escuchó cómo se alejaba la mayoría de los bandidos, borrachos y desarmados, lo más lejos posible de Santa Catalina. Probablemente abandonarían la zona, la mayoría.
pero no todos. abajo se desarrollaba un desigual combate entre los aterrados bandidos y Birmask, tan hábil con su arma como con los viejos hechizos que hasta ahora había utilizado.
La aparición del segundo asaltante, una vez descendió del tejado, bastó para condenar a los pocos que se habían resistido.
Recogiendo todo el equipo, caballo y dinero que pudieron encontrar, los dos mercenarios se movieron en dirección a Hécate, a cobrar su merecida recompensa por un trabajo bien hecho.
Una vez en Hécate, los dos aventureros aprovechan para vender aquello que no necesitaban y conseguir algo más de equipo, tras lo que se dirigen a la torre de Saga Nokusan. Allí, ven pruebas de que el noble está reuniendo lo que podría ser su propia compañía militar. Son rápidamente atendidos y llevados al interior de la torre, donde Saga les espera con el dinero, una explicación y una nueva misión si quieren aceptarla.
Resulta que el atentado contra su vida era una forma de hacer que se enfrentase a otro noble local llamado Amusen Coroa, al que también habían intentado matar. Por desgracia no saben quién o porque quiere matarlos, pero se han aliado en secreto, fingiendo ser enemigos, para localizar a estos asesinos.
Lo que necesita de los dos mercenarios es que se unan a su compañía para investigar el tema. Tendrán cierta libertad, ya que en realidad no son parte de la compañía mercenaria y se les pagará por cada trabajo en el que participen.
Su primera misión, en principio bastante sencilla, consiste en llevar un sobre con noticias a un contacto del otro noble, en una taberna cercana.
El encuentro se desarrolla sin novedad y los dos mercenarios conocen a Keila Ares, que recibe el sobre y se pierde entre la gente de la posada. Una vez hecho el trabajo, y después de esperar un rato, tomando algo para no levantar sospechas, los dos mercenarios se disponen a regresar a la torre.
Al salir a la plaza donde se encuentra la taberna, desierta a estas horas de la noche, ven a varios tipos vestidos con el mismo uniforme verdoso que llevaban los asesinos de la emboscada. Es evidente que van a tener problemas. Birmask actúa por reflejo, lanzando el conjuro de miedo, con tan mala suerte que, además de afectar a dos de los asesinos, su compañero se ve afectado y se aleja de él tan rápido como puede.
Esto deja al warlock enfrentado a uno de los asesinos. De nuevo demostrando su habilidad con las armas consigue solventar este problema sin apenas dificultad.
En las calles de Hécate, el paladín silencioso consigue controlarse y trata de regresar a la plaza para localizar a su compañero, por si necesita ayuda. De camino encuentra a uno de los asesinos, muerto en una esquina. Lleva clavada en el pecho una daga como las que usan los asesinos. ¿suicidio, el pago por un trabajo fallido? las respuestas se las ha llevado a la tumba.
Tras regresar a la torre y contarle a Saga la noticia de la emboscada, éste decide que lo mejor para todos sería que viajasen con él a la primera misión de los mercenarios. Esta se desarrollará dentro de Galgados, en las montañas al sur de Hécate.
Allí el noble local ha contratado a los mercenarios para que localicen a un grupo de bandidos que asaltan a la gente desde sus cabalgavientos.
Pronto se ideó un plan. Los dos mercenarios dejarían caer el rumor de que tenían un montón de dinero en un carro que viajaría al día siguiente a Hécate. Tuvieron un encontronazo con un ladronzuelo local, que evidentemente no pudo sacarles nada más.
Por supuesto el carro cubierto, en realidad estaba cargado de mercenarios, incluyendo a los dos cuya historia seguimos. Apenas se habían alejado del lugar cuando uno de los vigías, oculto en el carro, avisó de la presencia de cabalgavientos que los seguían.
En guardia ante el inminente ataque, nadie se sorprendió cuando los cabalgavientos, unos ocho, se lanzaron en picado contra el carro. Lo que sí asustó a demasiada gente fue el cantico de Birmask, que de nuevo recurrió a la niebla para hacer que los asaltantes perdieran el control de sus transportes y sin tiempo a reaccionar, se estrellaran contra el suelo.
La niebla se disipó tan rápido como había aparecido, dejando a la vista un montón de restos y carne sangrante, y a dos supervivientes que huían alejándose del carro. Desde su caballo el paladín les dio caza, librándose de uno y atrapando al otro para poder interrogarlo.
El interrogatorio del herido reveló la posición de la base de los bandidos. Se encontraba en lo alto de la pared de un cañón, donde una abertura en la roca permitía la salida de los cabalgavientos. Bajando desde lo alto, y con la ayuda de un extraño tipo con la habilidad de caminar por el aire llamado Mizail, los mercenarios esperaron a que los habitantes de la base se alejaran volando para entrar y tenderles una emboscada.
Fue una batalla breve y sangrienta, donde los tres guerreros mantenían a raya a los bandidos y ayudaban a los mercenarios, que no sabían qué pensar de las sorprendentes habilidades de sus aliados.
Al acabar recibieron sus diferentes recompensas. Saga consiguió un terreno donde entrenar a sus mercenarios, y nuestros héroes recibieron el dinero acordado, y una nueva misión.
Capítulo 2
Una vez obtenido el terreno para entrenar a los mercenarios, Saga quedaría fuera de circulación un tiempo, dejando los temas importantes a Amusen Coroa. Para darle la noticia, manda a los dos guerreros (Nadie sabe qué ha sido de Mizail), que al mismo tiempo deben ayudarle en una nueva andanza...
(Este es el punto en que se ha detenido la historia, pero seguirá, eso seguro)

No hay comentarios:
Publicar un comentario